Después de semanas condicionadas por suelos saturados y dificultades para ingresar a los lotes, la estabilidad climática cambió el ritmo de la actividad agrícola. Avanzan las siembras de girasol y maíz temprano, mientras el trigo mejora y las cosechadoras recuperan terreno. El girasol se encamina a ocupar 170.000 hectáreas, el mayor registro de la serie del SEA.