
El maíz cierra una campaña a las apuradas y la próxima ya anticipa un recorte en el norte santafesino
REDACCIÓNLa campaña de maíz empieza a mostrar dos caras simultáneas. Mientras las cosechadoras aceleran para terminar de levantar los lotes tardíos que quedaron demorados por la humedad, los productores ya comienzan a definir la próxima siembra y las primeras proyecciones anticipan una reducción del área, particularmente en el norte del país.
El último informe semanal de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario mostró la magnitud del atraso que dejó el invierno. Después de un julio inusualmente húmedo y cálido, una ventana de tiempo seco y frío permitió avanzar rápidamente sobre el maíz tardío de la región núcleo.
En apenas cuatro días se cosecharon unas 70.000 hectáreas y el avance llegó al 73% del área, cerca de 20 puntos porcentuales más que antes del cambio de condiciones meteorológicas.
La carrera contra el tiempo, sin embargo, todavía no terminó. La humedad, la proliferación de malezas y el vuelco de plantas aparecen entre los principales riesgos para los lotes que permanecen en pie. El regreso de condiciones menos favorables vuelve a poner presión sobre una cosecha que ya acumuló importantes demoras.
Una campaña récord, pero golpeada por la chicharrita
A nivel nacional, GEA ajustó la producción de maíz 2025/26 a 70,5 millones de toneladas, superando por primera vez la barrera de los 70 millones. La superficie sembrada fue estimada en 11 millones de hectáreas, también récord.
Pero el crecimiento del área no se tradujo en un aumento equivalente de la producción. Según la BCR, los daños asociados al spiroplasma transmitido por la chicharrita habrían restado alrededor de 2 millones de toneladas al resultado nacional.
Santa Fe formó parte de la expansión: la actualización de GEA incorporó 80.000 hectáreas adicionales de maíz en la provincia durante el ciclo que termina.
Ese antecedente vuelve especialmente interesante lo que empieza a ocurrir ahora.
El nuevo maíz perdería 600.000 hectáreas
La primera estimación nacional para la campaña 2026/27 proyecta una reducción del 7,3% en la superficie maicera, equivalente a unas 600.000 hectáreas menos.
De concretarse, Argentina sembraría alrededor de 10,4 millones de hectáreas. A pesar de la caída, seguiría siendo la segunda mayor superficie maicera registrada por GEA. Bajo un escenario climático normal, la BCR proyecta una producción de alrededor de 66 millones de toneladas.
La superficie que abandone el cereal sería capturada principalmente por la soja, cuya intención de siembra crecería alrededor del 3,7%.
El dato más relevante para Santa Fe aparece cuando GEA baja la estimación al territorio. La Bolsa señala que en el norte provincial se esperan recortes de superficie similares a los de otras zonas del norte argentino, mientras que en el centro y sur santafesino existen expectativas de repetir el área de la campaña anterior e incluso sumar hectáreas.
Agua a favor; costos y chicharrita en contra
La paradoja es que el maíz 2026/27 comienza a planificarse con una condición agronómica que, en principio, juega a favor: los perfiles están cargados de agua y las perspectivas climáticas anticipan abundantes precipitaciones durante la primavera.
Pero el problema aparece en la cuenta económica.
GEA identifica entre los factores que desalientan la siembra el aumento de los costos de transporte y el gasto adicional que implica el manejo de la chicharrita, particularmente en las regiones más alejadas de los puertos.
La distancia adquiere especial relevancia en el norte productivo. La BCR advierte que donde los granos deben recorrer más de 400 kilómetros hasta los puertos y no existe una alternativa cercana para consumir el cereal, el costo del flete adquiere un peso considerable dentro del planteo productivo.
A eso se suma la necesidad de mantener activo el monitoreo de la chicharrita después de los problemas registrados durante el ciclo que termina. El desafío, por lo tanto, ya no es exclusivamente sanitario: la decisión pasa también por cuánto cuesta producir y transportar cada tonelada de maíz.
La nueva campaña todavía está en etapa de intención y las decisiones pueden modificarse. Pero las primeras estimaciones dejan una señal para el norte santafesino: después de una campaña en la que el maíz amplió superficie, la combinación de costos, distancia y presión sanitaria empieza a poner un límite a esa expansión.
Mientras tanto, las cosechadoras siguen intentando cerrar la anterior. El maíz termina así una campaña récord nacional con una carrera contra la humedad y empieza la siguiente con abundante agua disponible, aunque con productores haciendo nuevamente las cuentas antes de sembrar.


La Expo Rural de Reconquista cerró su 90ª edición reafirmando el potencial productivo del norte santafesino

El girasol gana terreno en el centro-norte santafesino: qué hay detrás de las 170.000 hectáreas proyectadas



