PESTE PORCINA: Rebrotes que amenazan ante un nuevo escenario de oferta

A pesar de la aparente velocidad con la que China venia superando la crisis de la Peste Porcina Africana (PPA), detectada por primera vez en 2018, la detección de nuevos brotes de la enfermedad durante los últimos meses parecieran ser solo una parte de lo que verdaderamente sucede en el interior de las granjas, planteando el interrogante acerca de cómo el mundo podrá responder hoy ante una eventual crisis como la ocurrida tres años atrás.

NOTICIAS 05/04/2021 REDACCIÓN REDACCIÓN
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En este sentido, la foto que observamos en enero respecto de las promisorias proyecciones publicabas
el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) en su informe semestral sobre el mercado de
carnes, hoy debemos leerla con mayor cautela. En efecto, el mismo organismo ha debido revisar semanas
atrás esta previsión, corrigiendo el volumen de importaciones de carne que demandaría China en 2021
pasando de 8,3 a 8,5 millones de toneladas totales, entre los tres tipos de carne -cerdo, pollo y vacuno-.
Desde el mismo Ministerio de Agricultura chino, informan que estos brotes responden a una variante
de la cepa original que al parecer es menos letal que la anterior, pero de mayor contagiosidad. A su vez, resulta
más difícil de detectar por parte de los granjeros por lo que su diseminación sin una vacuna efectiva, resulta
inevitable.
Según reconocen los propios funcionarios asiáticos estos nuevos brotes se generaron por un relajamiento
de los controles sumado a un hecho más grave como es el comercio ilegal de vacunas falsas contra la
PPA. Según informan, la aparición de estas vacunas apócrifas es lo que terminó lanzando al mundo nuevas
variantes de la peste que se suman a las mutaciones naturales del virus, siendo más difíciles de diagnosticar
que las del virus original.
En definitiva, dado que aún no existen vacunas oficiales comerciales disponibles para curar o
prevenir la enfermedad, la contención de la peste sigue dependiendo principalmente de una detección
temprana del virus y sacrificio de los animales infectados, algo que desacelera sus perspectivas de
recuperación de la producción.
Mientras tanto la Unión Europa, que provee el 41% de la carne de cerdo que importa China, se encuentra
en un escenario muy distinto al de 2018 cuando solo China parecía ser el foco de la enfermedad. Si bien
la PPA ya había ingresado a Europa a través de los jabalíes salvajes, los focos se encontraban lejos de
áreas urbanas. Sin embargo, en septiembre del año pasado, se detectan los primeros brotes en Alemania,
principal productor de cerdos del bloque. Actualmente los organismos de sanidad de Alemania, Polonia y
la República Checa trabajan coordinadamente para contener los focos de Peste Porcina Africana que
comparten en sus fronteras, ya considerados como una epidemia común que está afectando un amplio
territorio del este europeo y representa una verdadera amenaza para el bloque.
A diferencia de lo que sucede en China, el principal vector de contagio de la enfermedad es la población
de jabalíes salvajes, por lo que la situación se torna aún más difícil de controlar que aquella en la que
la enfermedad se presenta en animales confinados en granjas. Es por ello que las medidas de control
en las zonas fronterizas van desde la construcción y mantenimiento de barreras contra jabalíes hasta
la coordinación de programas de caza tendientes a reducir la población de jabalíes y así reducir el
riesgo de propagación del virus. No obstante, existen zonas específicas donde las cacerías conducidas
deben evitarse, para que ningún animal se asuste y la epidemia continúe extendiéndose a través de las
fronteras.
Según aseguran autoridades europeas, la PPA aún no ha llegado a granjas porcinas por lo que la inocuidad
y la epidemia se limita a animales salvajes. Sin embargo, el impacto en el mercado es un hecho. Desde
el primer brote detectado en septiembre del año pasado, 10 países han suspendido las importaciones
de productos porcinos alemanes, lo que ha derivado en modificaciones dentro del sector porcino europeo.
Los precios de la carne cayeron fuertemente tras el descubrimiento de la PPA en Alemania y las
consiguientes prohibiciones de exportación. Esto ejerció una presión a la baja sobre los precios hasta
principios de 2021, cuando comenzaron a recuperarse notablemente gracias a la demanda continua de China
y la menor oferta interna.
Sucede que China, a pesar de su recuperación, siguió demandando volúmenes récord. En el primer bimestre
del 2021, las importaciones chinas de carne (vacuna, porcina, aviar) crecieron cerca de un 30% respecto a
igual período del año pasado. La realidad es que, con la aparición de los estas nuevas variantes de la Peste, el
mercado ya comienza a descontar que China importará este año nuevamente volúmenes muy altos de carne.
En un reciente reporte elaborado por el Rabobank mencionan que la diseminación de la PPA durante
el invierno en China determinó una disminución de la cantidad de cerdas madres de entre el 3% y el 5%
mensual entre diciembre y febrero. Por lo tanto, las expectativas de aumento en la cantidad de cerdas
madres comienzan a debilitarse tras haber crecido el año pasado entre un 10% y 15% respecto a un año
atrás. Bajo estas nuevas perspectivas, si bien estima un crecimiento en la proyección de carne de cerdo
de entre un 8% y un 10%, los volúmenes requeridos seguirían siendo muy importantes.
Con la carne vacuna sucederá lo mismo, con el agravante que en esta oportunidad esta abultada
demanda se enfrenta a contexto de oferta relativamente más limitada por parte de los principales
exportadores mundiales como Brasil, Australia y Argentina.
En este sentido, la fuerte extracción que ha provocado la demanda china estos años en los principales
proveedores de carne vacuna ha llevado junto a otros factores a una reducción de la oferta de ganado para
faena. En consecuencia, los principales oferentes del mercado mundial de carne vacuna transitan hoy ciclos
de retención ganadera, un escenario completamente diferente al que encontrábamos tres años atrás.
Por otra parte, los altos precios internos de la carne de cerdo en China producto del faltante ocasionado por la
enfermedad, reducen la diferencia de precios contra la carne vacuna, llevando a más personas a inclinarse
por esta alternativa, hasta entonces considerado producto de lujo. Esto conduce a un crecimiento en el
consumo de carne vacuna que, de acuerdo a las últimas proyecciones del USDA, sería del 6% anual superando
por primera vez los 10 millones de toneladas. Bajo estas perspectivas, se proyecta un incremento en las
importaciones de carne vacuna por parte de China de más del 11%, alcanzando los 3,1 millones de toneladas
en 2021.
En concreto, el resurgimiento de la Peste Porcina Africana en China, aun sin llegar a ser de la magnitud
del primer brote, se enfrenta hoy a proveedores con menor capacidad de respuesta por su propia dinámica
ganadera, lo que configura un escenario muy diferente al que encontrábamos tres años atrás. 

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