Inicio de Zafra: al ritmo de la percepción de la macroeconomía

NOTICIAS 10/03/2021 REDACCIÓN REDACCIÓN
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Arrancó la zafra de terneros, el productor está decidido a vender a cuentagotas en la medida que el factor
climático lo acompañe y los precios comienzan a tomar firmeza.
Todo indicaría que esta zafra podría repetir una situación similar a la vista el año pasado. Aun con una brecha cambiaria que tiende a moderarse, la percepción respecto de la evolución de la macroeconomía sigue impulsando a los operadores ganaderos a no quedar posicionados en pesos y refugiarse nuevamente en la hacienda, hoy incluso con fundamentos propios más sólidos que un año atrás.
El año pasado, en pleno pico de la pandemia, aun no se conocía hasta dónde llegaría el derrumbe del consumo
mundial, las restricciones para el ingreso a otros países, etc. Hoy hemos visto que el consumo de carne vacuna
se mantuvo sólido, que -en este contexto- logramos exportar volúmenes récord y que el consumidor local,
a pesar de su debilidad, demostró tener un piso de resistencia muy firme ante la suba de precios.
Es por ello que, de cara a estos fundamentos, sumando la muy buena experiencia que tuvo el año pasado tanto
el ciclo completo como la recría, los demandantes más activos de estos terneros que ya están ingresando son
invernadores pastoriles.
El año pasado, en vistas a cómo se iba afirmando el ternero en plena zafra, muchos de estos invernadores
ingresaron al negocio tarde, comprando a valores ya muy elevados esa invernada. En efecto, esta demanda
inusual se vio plasmada en un rotundo cambio sobre el patrón de estacionalidad precio que suele tener el
ternero durante los meses de zafra.

Sin embargo, hoy con la experiencia del año pasado aun latente, estos operadores ya se posicionan desde
el inicio con un circuito mucho mas aceitado en el que están decididos a participar activamente durante toda
la zafra.
Lamentablemente, para el feedlot, principal demandante de esta categoría, el escenario también parece repetirse. El precio del maíz no ha cedido y los precios que vienen marcando los terneros, por arriba de los $200, tampoco permiten cerrar la ecuación tradicional. Claro que aquí también habrá adaptaciones basadas en la experiencia; más kilos ganados a campo y menos terminados a grano. Cada feedlot es una realidad distinta, con distinta oferta de alimentos dependiendo de la zona, diferentes canales de abastecimiento de la invernada e incluso, distintos niveles de integración dentro de la cadena, lo que se traduce sin dudas en costos diferenciales.
Sin embargo, más allá de las diferencias estructurales de cada negocio, todos convergen en la necesidad de
reducir al máximo posible los costos. En concreto, una de las variables sobre las que se puede trabajar
con mayor control es la política de recría de cada establecimiento. En este contexto, el feedlot intentará
por todos los medios sumar más kilos a pasto previo al ingreso a los corrales, ya sea comprando terneros
ya recriados o intensificando sus propias recrías, en función de las posibilidades. Esto llevará a alargar los
ciclos de engorde total y, consecuentemente, a aplanar la curva de ingreso de oferta de animales terminados a
lo largo del año.

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El año pasado, de acuerdo a los datos del SENASA, salieron de los campos unos 9.900 mil animales, 300
mil más que los registrados el año previo. Del total de traslados registrados, el 21% fue a establecimientos
de engorde a corral, unos 200 mil menos que los ingresados en 2019. Es decir, entre la mayor cantidad
de animales que se movilizaron y los que no tuvieron por destino directo el feedlot, tenemos que -en relación
al año anterior-, aproximadamente unas 500.000 cabezas más han ido a recrías o engordes pastoriles. A
su vez, esta tendencia que se vio muy marcada el año pasado, viene creciendo año tras año, representando
en los últimos 3 años, más de 1 millón más de terneros bajo este tipo de sistemas. 

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Ahora bien, ¿cómo afecta esto el nivel de oferta con destino a faena?
Los datos de faena de febrero que acaban de conocerse de manera provisoria, dan cuenta de una recuperación
de la oferta, tras la fuerte caída registrada en enero. Recordemos que, durante el primer mes del año, la
faena total de animales había caído más de un 14% interanual con casi 170 mil animales menos en la
faena, de los cuales más de 150 mil se vieron como faltante en categorías que mayormente abastecen el
consumo (vaquillonas, novillitos, terneros/terneras y MEJ). En febrero, esta oferta se recompuso, ubicándose
ligeramente por arriba del nivel registrado en febrero 2020, con 1.039.426 faenados, de los cuales unos 770 mil
animales volvieron a aparecer en estas categorías de consumo, equiparando la oferta de un año atrás.
Esto demuestran que el bache de hacienda terminada que se vio a inicios del año ha sido muy puntual y ya en
febrero habría comenzado a normalizarse. 

En materia de precios, en febrero los novillitos aumentaron en promedio un 6,4% y las vaquillonas un
8,5% con respecto a enero. En tanto que, el precio de la carne en mostrador apenas se movió un 1,1%, según
los datos relevados por el IPCVA. Da la sensación de que el consumo, a pesar de lo cedido durante gran parte
del año, llegó a un punto de resistencia más duro del que costará moverlo. Si bien febrero no suele ser un
mes fuerte en materia de ajuste de precios, este techo que hoy imponen los mostradores posiblemente lleve
a corregir o al menos moderar las recientes subas del gordo. En efecto, ya se ha estado viendo en los valores
consignados en Liniers la semana pasada.
Sin dudas marzo, es un mes clave para la readecuación de estos valores. Como todos los años, aun
considerando la menor cantidad de gente que ha salido vacaciones- es esperable ver cierto efecto en el
consumo tras el regreso a las ciudades, el inicio de las clases y la vuelta a una relativa normalidad.
Por el lado de oferta, marzo también es clave por el inicio de la zafra y las referencias de precio que
entonces comiencen a consolidarse. Claro que mucho dependerá del factor climático y la disponibilidad de
paso en cuando a la posibilidad el productor de retener algo más esa hacienda. En este sentido, el contexto
macroeconómico poco ha cambiando respecto del año pasado, al menos en cuanto a expectativas, por lo que
aquel criador que no tenga necesidad de vender en lo inmediato y sus potreros lo permitan, va a jugar un rol
muy importante en el comportamiento de esta zafra, de cara a la experiencia pasada.

INDICES ROSGAN

Los valores de referencia del mes de febrero, muestran importantes mejoras tanto en cría como de invernada, lo que avizora una tendencia de valores sostenidos con miras a la próxima zafra. El Índice de Invernada (PIRI) de febrero se ubicó en $180,61, un 4,3% por sobre la referencia de enero mientras que, el Índice de Cría (PIRC) arrojó $44.456,50, lo que implica un aumento del 4,3% en relación al mes previo.




+3,8%

Creció la faena bovina en febrero en relación
a los registros de enero. De acuerdo a los datos
publicados por el RUCA (Registro Único de la Cadena
Agroalimentaria), la faena de febrero se ubicó en
1.039.426 cabezas, lo que representa un 1,7% por
encima de la realizada el mismo mes del año pasado
y un 3,8% superior a registrada en enero. Esto supone
una importante recuperación tras el último retroceso
del 14,24% que marcara enero, con el registro más
bajo para ese mes en cinco años. La faena de hembras
participó con el 45,6% del total de cabezas faenadas,
lo que se mantiene dentro de un nivel considerado de
equilibrio para el stock nacional.  


19%

Es el cumplimiento de la Cuota 481 a fin de febrero.
Recordemos que la mayor participación de EE. UU.
vigente a partir de este año, deja un saldo disponible
para el resto de los países de solo 24.250 toneladas
desde las 45.000 toneladas a repartir originalmente.
En números absolutos, según los datos publicados
por la Subsecretaria de Mercados Agroalimentarios,
en los primeros dos meses del año, Argentina lleva
certificadas unas 4.625 toneladas por un valor
promedio de USD 7.906,5, lo que implica un -17,2% de
caída en precio y un -30,8% en volumen.


 

U$S 3960 MILLONES

Fue la liquidación de divisas provenientes de las
agroexportaciones durante el primer bimestre del
año, lo que representó la cifra más alta desde 2016 y la
segunda más importante en 19 años, según la Cámara
de la Industria Aceitera de la República Argentina
(CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales
(CEC). La combinación de un aumento de precios en
las materias primas exportables y una normalización
en el ritmo de embarques luego de una protesta de
trabajadores portuarios en diciembre último explican,
en parte, el fenómeno que se dio en los primeros dos
meses del año

FUENTE: ROSGAN

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