
La siembra de soja alcanza el 88,3 % y del maíz 89,1 %. La cosecha del trigo en su etapa final y comenzó la de girasol

Tras transitar el último trimestre del año pasado con fuertes subas en el precio de la hacienda, enero pareció
abrir una suerte de impase para la readecuación de valores. Sin embargo, poco tardó el mercado en volver
a retomar el rumbo trazado a fines de 2020.
Estacionalmente la oferta de hacienda tiende a ser reducida en estos meses, con una mayor escasez de
vacas tras los refugos asociados al último servicio, aun sin gran salida de invernada y una limitada oferta de
gordos dado el vaciamiento natural que realizan los feedlots previo al inicio de zafra. En consecuencia,
durante este período que usualmente se extiende desde diciembre a marzo, los precios tienden a subir.
Sin embargo, existe otro factor subyacente que genera tensión adicional en el mercado y es precisamente
el contexto macroeconómico que, lejos de haber despejado incertidumbre, continúa demandando protección.
Mirar con mayor perspectiva el valor promedio de la hacienda en dólares (IGML) nos permite ver claramente estos momentos en los cuales el mercado absorbe, de algún modo, factores exógenos a la mera dinámica generada por oferta y demanda.
Tras la gran liquidación del stock ganadero de los años 2008 a 2010, el sector ha transitado un escenario
de escasez estructural que llevó a un incremento significativo del valor de la hacienda en pie. Esto, en
un contexto de atraso cambiario como el que tuvimos hasta mediados del 2017, mantuvo los valores en
dólares en niveles elevados. Si consideramos la variación en dólares registrada desde inicios del 2017 hasta mediados de 2018, el valor de la hacienda en dólares pierde casi un 40% producto de la fuerte corrección sobre el tipo de cambio registrada durante esos meses, al pasar de un dólar (referencia mayorista) de 15 a 38 pesos.
A partir del segundo semestre de 2018 y durante todo 2019, Argentina inició un creciente proceso inflacionario que condujo a los típicos ajustes escalonados del valor de la hacienda, a través de los cuales se logra corregir temporalmente los retrasos para luego quedar nuevamente desfasados, en relación a las variables de referencia, sea dólar o inflación.
Pero sin dudas el 2020 trazó un escenario totalmente atípico, condicionado -claro está- por los efectos de la pandemia, pero fuertemente sesgado por los desbalances estructurales que viene arrastrando nuestra economía. En este contexto, la hacienda pasó a ser un bien de refugio altamente demandado por el sector.
Si comparamos el salto devaluatorio que se dio en el segundo semestre de 2018 (48%) con el salto reflejado
tras las PASO de 2019 (43%) y la devaluación contra dólar oficial registrada desde inicios de 2020 a la fecha (47%), no vemos grandes diferencias. Sin embargo, las dos primeras devaluaciones reflejaban lo sucedido en la economía real, puesto que la brecha entre la cotización de la moneda oficial y la paralela (dólar blue) no superaba el 10%. En tanto que, durante 2020 la brecha cambiaria rápidamente marcó un piso del 50% para llegar a picos de hasta el 150% hacia mediados de octubre.
En concreto, esta es la gran diferencia de expectativas que percibió el mercado y lo condujo a tomar
protección ante el riesgo de una devaluación mucho más pronunciada de las que estaba registrando el tipo
de cambio oficial. La hacienda, en este sentido, jugo un rol clave para el productor.
Ahora bien, haciendo foco en el contexto inmediato, las lluvias que se vienen registrando desde inicios de febrero, sumado al alivio registrado desde punto de vista térmico, están dando paso a una importante
recuperación de muchos campos de cría que, hasta entonces, veían como única alternativa la liberación de
la carga. Alternativa no compatible con la necesidad mantener resguardo en este activo y evitar un
posicionamiento en pesos.
Éste, sin duda alguna, también es un factor determinante al momento de definir las decisiones de venta. Algo que, hasta un mes atrás, se veía como una venta obligada con la consecuente anticipación de destetes y una recría de estos terneros mucho más costosa por la necesidad de suplementación, hoy muestra un escenario distinto para el criador o invernador pastoril.
Muy probablemente, volvamos a ver este año una zafra de terneros más prolongada, incluso más lenta que el
año pasado y con terneros saliendo de los campos con más kilos. Todo indica que nos aproximamos a un escenario de invernada sostenida, con muchas manos pujando por hacerse de terneros para recriar y pocos criadores dispuestos a vender, ante la alternativa de extender sus propias recrías.
Definitivamente, el factor que subyace a esta puja es la posibilidad de tener una caja de ahorro segura, la cual
ya ha logrado demostrar su rendimiento como activo de resguardo.
FUENTE: ROSGAN

La siembra de soja alcanza el 88,3 % y del maíz 89,1 %. La cosecha del trigo en su etapa final y comenzó la de girasol

La detección se realizó a principios de enero por observación directa, registrándose densidades de 0,6 individuos por planta, en cultivos que se encontraban en estadios vegetativos tempranos. Técnicos del INTA Rafaela, recomiendan realizar monitoreos para actuar de manera temprana y reducir riesgos de transmisión de patógenos.

Investigaciones realizadas en INTA Rafaela evidencian que el monitoreo continuo de indicadores fisiológicos y conductuales –como la rumia, el consumo de alimento, la actividad y la posición corporal– mediante sensores de precisión permiten detectar de manera temprana el estrés térmico en vacas lecheras. Esta información posibilita la implementación de estrategias preventivas y contribuye a reducir la carga calórica en los animales, además ayuda a sostener los niveles de producción lechera.

Se concretó la 3ª edición del Concurso Nacional de Quesos, Manteca y Dulce de Leche de la Región Centro y la 14° edición del Concurso de Quesos de Totoras

Con la participación de instituciones públicas, productores, empresas, investigadores y referentes del sector, se desarrolló en la Estación Experimental Agropecuaria INTA Oliveros el 1° Simposio Forestal de Santa Fe, un encuentro que abrió el debate sobre el presente y las oportunidades del sector forestal en la provincia.

Con crecimiento de hasta el 11 % en el último año, el sector lácteo provincial consolida su recuperación tras la crisis de 2023. El Gobierno de Santa Fe impulsa beneficios fiscales, financiamiento por más de 15.000 millones de pesos, obras de caminos y electrificación, y avanza en la apertura de nuevos mercados internacionales.

La intención de siembra se estimó en 1.100.000 ha, un 3 a un 3,2 % superior a la campaña anterior.

Para bovinos, bubalinos y cérvidos la medida comenzará a regir para la identificación de nuevos ejemplares.

Investigaciones realizadas en INTA Rafaela evidencian que el monitoreo continuo de indicadores fisiológicos y conductuales –como la rumia, el consumo de alimento, la actividad y la posición corporal– mediante sensores de precisión permiten detectar de manera temprana el estrés térmico en vacas lecheras. Esta información posibilita la implementación de estrategias preventivas y contribuye a reducir la carga calórica en los animales, además ayuda a sostener los niveles de producción lechera.

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