
El maíz tardío volvió a mostrar todo su potencial en Rafaela
REDACCIÓNDespués de una campaña marcada por mejores condiciones ambientales, el maíz tardío volvió a mostrar su potencial productivo en el centro santafesino. Un ensayo comparativo realizado por el INTA Rafaela sobre 21 híbridos registró un rendimiento promedio de 13.106 kilos por hectárea, lo que representa un incremento del 49,6 % respecto de la campaña anterior.
Más allá de la comparación entre materiales comerciales, el trabajo deja una conclusión que trasciende a los propios híbridos: cuando el cultivo dispone de agua durante los momentos clave de su desarrollo, es capaz de sostener altos niveles de productividad incluso frente a condiciones climáticas adversas.
El informe señala que el perfil del suelo llegó a la siembra con una adecuada recarga hídrica y que las precipitaciones acompañaron buena parte del ciclo del cultivo. Entre noviembre y enero las lluvias fueron un 16 % superiores a los valores normales y, aunque enero registró un déficit cercano al 25 %, la distribución de esas precipitaciones permitió mantener una buena disponibilidad de agua en el suelo. Durante todo el ciclo se acumularon 593 milímetros, suficientes para cubrir los requerimientos del cultivo.
Uno de los datos más interesantes del ensayo es que el maíz atravesó un período de 28 días consecutivos con temperaturas máximas superiores a los 32 grados, coincidiendo parcialmente con el inicio de la floración, una de las etapas más sensibles para la definición del rendimiento. Sin embargo, la buena disponibilidad de agua permitió reducir el estrés térmico y evitar pérdidas significativas en el número de granos.
Esa combinación entre humedad suficiente y temperaturas, en términos generales favorables, terminó permitiendo que el cultivo expresara un elevado potencial productivo, según concluyen los técnicos responsables del ensayo.
Los rendimientos obtenidos oscilaron entre 11.194 y 15.192 kilos por hectárea, una diferencia cercana a las cuatro toneladas entre los distintos híbridos evaluados. Esa amplitud confirma que, además del ambiente, la elección del material continúa siendo un factor determinante para capturar el máximo potencial del cultivo.
El ensayo fue realizado por el área de Ecofisiología de Cultivos del INTA Rafaela sobre 21 híbridos comerciales implantados en condiciones representativas del centro de Santa Fe. La información busca aportar herramientas objetivas para la toma de decisiones de productores y asesores de cara a las próximas campañas.


Una jornada en Tacural puso el foco en el posible impacto de El Niño sobre la próxima campaña

El trigo superó las previsiones y alcanzó la segunda mayor superficie de los últimos 17 años



