
El norte santafesino busca nuevas estrategias para enfrentar el achaparramiento del maíz
REDACCIÓNLa aparición del complejo de achaparramiento modificó buena parte de las decisiones productivas vinculadas al maíz en el norte argentino. Frente a ese escenario, investigadores y técnicos del INTA Reconquista avanzan en nuevas estrategias de manejo que permitan mejorar la respuesta del cultivo frente a una problemática que en las últimas campañas provocó importantes pérdidas económicas.
Con ese objetivo, la Estación Experimental Agropecuaria Reconquista fue sede de una jornada técnica que reunió a especialistas, investigadores y referentes de la denominada Red de Ultra Baja Densidad de Maíz, encabezada por el investigador de la Facultad de Agronomía de la UBA, Gustavo Maddonni. Durante la actividad se recorrieron ensayos de híbridos implantados en la región y se analizaron distintas variables agronómicas que buscan aportar información para mejorar las decisiones de manejo.
Los lotes experimentales permitieron evaluar el comportamiento de diferentes híbridos bajo condiciones propias del norte santafesino. Además del intercambio sobre los primeros resultados obtenidos, los participantes analizaron criterios de evaluación, metodologías de trabajo y perspectivas para futuras líneas de investigación.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue el proyecto "Maíz Resiliente: Innovación y Manejo Sostenible del Achaparramiento", iniciativa que comenzó recientemente y que busca integrar distintas disciplinas para generar respuestas frente a uno de los principales desafíos sanitarios que enfrenta actualmente el cultivo. En ese marco participaron los equipos de Manejo de Cultivos y de Entomología del INTA Reconquista, que comenzaron a delinear trabajos conjuntos.
La principal preocupación está puesta en Dalbulus maidis, conocida como la chicharrita del maíz, insecto vector responsable de transmitir los patógenos asociados al complejo de achaparramiento. Más allá del control del insecto, el desafío actual pasa por comprender cómo interactúan el manejo agronómico, la elección de híbridos y las prácticas de cultivo para reducir el impacto de la enfermedad sobre los rendimientos.
Los organizadores destacaron que este tipo de encuentros permite acelerar el intercambio de conocimientos entre grupos de investigación y fortalecer redes de trabajo que, en el mediano plazo, puedan traducirse en recomendaciones concretas para los productores. La articulación entre especialistas en manejo de cultivos, sanidad vegetal y mejoramiento genético aparece hoy como una de las herramientas más prometedoras para enfrentar un problema que modificó el mapa productivo del maíz en gran parte del norte argentino.


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