El campo, un sector que teje el desarrollo que los gobiernos destejen por las noches

RELATOS 16 de noviembre de 2020 Por REDACCIÓN
Sortea los obstáculos que autoridades de distintos signos políticos le imponen hace décadas. A pesar de eso, compone el 20% del PBI del país, produce el 60% de las exportaciones y da al menos tres millones de empleos.
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Pampa Gringa comparte este informe de TN sobre las idas y retrocesos del sector agroindustrial, Las idas y retrocesos del sector público. Muchos hablan del "motor de la economía" pero las políticas, las  concretas, forman una maraña que lo que pareciera buscar sería, increíblemente, fundirlo más que tenerlo como un socio estratégico. Un informe altamente recomendable...   


Pese a los malos pronósticos, hay argentinos que emprenden, empujan hacia adelante y sortean los obstáculos de las burocracias y las crisis del país. Son aquellos que tejen de día su propio progreso, aún sabiendo que, por la noche, las decisiones de los distintos gobiernos frustrarán ese esfuerzo y volverán el trabajo prácticamente inviable. Día a día, se enfrentan a la Argentina Penélope: la que teje y desteje su desarrollo. Una nación que va de la promesa de lo que puede ser, a la realidad de no llegar a serlo.

A lo largo de los años, gobiernos argentinos de distintos colores políticos pusieron trabas al desarrollo del campo. Así y todo, el sector compone el 20% del Producto Bruto Interno (PBI), produce el 60% de las exportaciones, que generan ingresos de alrededor de 30 mil millones de dólares anuales y da al menos tres millones de empleos, según explicó el periodista José Crettaz.

"Aún así, esa potencia es como un motor súper tecnológico de un auto que está frenado”, graficó el especialista. Para él, “políticas, ideas y acciones” son las responsables de detener el desarrollo del sector. Sin embargo, destacó: “Cuando se modificó alguna medida y se cambió una idea, como por ejemplo, bajar las retenciones o apostar a infraestructura, el campo demostró que el vehículo se mueve, se pone en marcha”.

En la misma línea se expresaron trabajadores del campo, empresarios agropecuarios, ingenieros agrónomos y periodistas consultados por TN. “Falta apostar a nuestro sector”, “hacen falta reglas claras” y “es necesario un ámbito institucional que nos acompañe” son solo algunas de las definiciones que estos argentinos aportaron al primer episodio del ciclo Argentina Penélope.

Las trabas
“No es cierto que en la Argentina uno tira una semilla al suelo y le brota una cosecha”, sostiene la periodista de TN Carolina Amoroso, a cargo del informe. Para que el proceso productivo se desarrolle en perfectas condiciones es necesario acondicionar la tierra, fertilizarla, sembrar, combatir las plagas, cosechar, transportar e industrializar, entre otras cosas.

Sortea los obstáculos que autoridades de distintos signos políticos le imponen hace décadas. A pesar de eso, compone el 20% del PBI del país, produce el 60% de las exportaciones y da al menos tres millones de empleos

 

La agroindustria produce insumos reclamados en el mercado mundial y el Estado se queda con más del 60% de las ganancias con el cobro de retenciones. Desde 2002, el Gobierno lleva recaudados 100 mil millones de dólares por esta medida. Así y todo, la lista de trabas para los argentinos que trabajan el campo es larga.

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El Estado se queda con más del 60% de las ganancias del campo con el cobro de retenciones. (Foto: captura TN)
“Tenemos 160 impuestos, yo tengo un vencimiento impositivo cada dos días”, explicó Gustavo Lazzari, dueño del frigorífico Cardenas. Se trata de una empresa familiar radicada en Mataderos, que comenzó a trabajar en el país en 1964 y se dedica a transformar la carne de cerdo en un producto terminado. El hombre guarda una relación emocional profunda con la empresa que iniciaron: “Lo que hoy es mi oficina fue mi casa de chico”.

El mismo cariño por sus trabajos conservan los demás entrevistados. “No me voy de vacaciones en verano para no estar lejos de acá”, confesó Olegario Graciarena, de 19 años. Junto a su papá, se dedica a la compraventa de hacienda y a la cría caballos. Le preocupa que la gente “esté dejando el campo” y que los inversores “lo piensen 10 veces” antes de apoyar al sector.

“Tengo amigos que se han criado acá y se han ido”, lamentó. “Para que despegue, hay que aflojar con sacarle siempre al campo. Falta apostar al sector”, sostuvo

Algo parecido piensa la empresaria agropecuaria Andrea Passerini, quien resumió los problemas del sector de la siguiente forma: “El Estado está presente, pero para complicarte la vida. No hay infraestructura. Los caminos rurales, la conectividad, la salud y la seguridad rural son un desastre”. “Tenés que organizar tu propia institucionalidad con los vecinos. O lo hacés o te retirás a dedicarte a otra actividad”, aseguró.

Por su parte, a Eduardo Borri, presidente de la empresa oriunda de Marco Juárez Metaflor, le preocupa la “incertidumbre política”. “No sé si el Gobierno nos va a ayudar, yo creo que sí porque nos escuchan y están deseosos de que generemos valor”, analizó. “Lo que decimos los industriales es: ‘Si no nos vas a ayudar, no te metas y dejános trabajar tranquilos’”. Para él, las autoridades tienen que “generar reglas claras” para que las empresas privadas puedan “jugar el mejor juego posible”.

“El campo es el motor de nuestra industria”, afirmó orgulloso. “Muchas veces se lo estigmatiza diciendo que no genera trabajos directos, pero el efecto derrame que tiene en la economía es impresionante”, sostuvo. Su empresa emplea a 950 personas, que trabajan en la fabricación del almacenamiento de combustibles ligados al agro. Además, en 2017, incorporaron la producción de maquinaria agrícola.

Los especialistas coinciden con el análisis de trabajadores y empresarios. Para el ingeniero agrónomo Gustavo Grobocopatel, una gran traba para el campo es la falta de “estabilidad macroeconómica” en la Argentina: “Es un país que tiene el PBI afuera, hay que intentar que lo que se produzca acá, se quede”.

A pesar de los innumerables obstáculos que enfrenta, quienes conocen de cerca la actividad no dudan en afirmar que el sector “está a la altura de los mejores del mundo”. “Lo que le falta es el ámbito institucional y que las reglas no vayan en contra de la inversión”, agregó en ese sentido el director de la facultad de agronomía Fernando Vilella.

“El único que no puede levantarse de la mesa e irse es el campo”, planteó Borri. Consultado sobre por qué continúa siendo competitivo, Crettaz resumió: “El productor agropecuario está siempre preparado para lo peor y, en la Argentina, además, tiene la expectativa de que el sector público venga con una medida que no lo comprenda y no vea el potencial que tiene. Por eso sigue estando entre los mejores”.

Los trabajadores no pierden la esperanza de que el país sea algún día lo que ellos creen que podría llegar a ser. “Tenemos todas las condiciones para salir adelante: talento, buena educación y riquezas naturales”, resumió Borri. Pese al panorama adverso, confían en que algún día la Argentina dejará de destejer por las noches lo que otros hacen de día

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