Matarifes señalan que el kilo de carne está atrasado un 15 %

NOTICIAS 22 de octubre de 2020 Por REDACCIÓN
El eslabón intermedio entre el productor ganadero y la carnicería aseguró que están perdiendo rentabilidad porque no pueden trasladar los aumentos. El mercado de la carne no escapa a la situación actual del país, en donde la inflación acumulada en 2020 es superior al 22 % y la economía se ve deprimida por la pandemia. Estas variables, entre otras, generaron que el consumo de carne cayera en los dos últimos meses.
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Desde la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA) señalaron que al inicio de la cuarentena hubo un aumento del consumo, producto de que las personas decidieron abastecerse de mercadería. Luego se amesetó y en los dos últimos meses cayó.

La entidad explicó que este contexto no permite el traslado de precios porque no hay un consumidor que convalide el aumento. En este sentido, el delegado de CAMyA Litoral, Ariel Morales comentó en conversación con Agrofy News: “Tendríamos que estar, como mínimo, un 15 % más de lo que vale el kilo de carne a la carnicería”.

El delegado de la entidad manifestó que cuando quieren trasladar las subas, el mercado no la convalida. De esta manera, los matarifes advierten que están produciendo y comercializando carne en un mercado que no puede afrontar los valores que se deberían cobrar. 

Bajo este marco, la falta de capacidad de compra por parte de los consumidores generó una caída en la demanda. El último informe de agosto de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA) señala que el mercado interno solo absorbió 1,51 millones de toneladas de res con hueso en los primeros ocho meses.

Esta cifra reflejó una caída equivalente a 0,7 % anual. Es decir, del total producido el mercado interno representó 72,9 %. En lo que respecta al consumo de carne vacuna por habitante, en agosto de 2020, significó 50,3 kg/año, una caída de 1,4 kilos por habitante que representa una baja del 2,7 %.

CAMyA representa el 75 % del consumo interno y más de 3,500 matarifes en todo el país. Este eslabón intermedio juega un papel importante en la cadena de comercialización.   

Ante este escenario de caída de consumo y precios estables, la Cámara de Matarifes manifestó que necesitan que los precios sean convalidados en el mostrador. “No podemos estar en esta situación con rentabilidades muy bajas y no podemos trasladar la inflación a los precios, ya que la calle no lo convalida”, argumentó Morales. 

El delegado de CAMyA Litoral explicó que quien tracciona hacia atrás en la cadena de comercialización es el consumidor. Al mismo tiempo, resaltó que si no hay una demanda que exija a los eslabones que siguen atrás y generen una mayor rentabilidad, el sector va a estar en una “situación crítica”.

A pesar de que el mercado no acepta una suba de precios, Morales sostuvo que si no hay un precio que acompañe la inflación, luego va a haber un salto importante. “El producto va a terminar valiendo más porque va a faltar el producto y esa no es la solución”, aseguró.

En este sentido, señaló que se va a llegar a diciembre y enero con encierres en feedlots con la mitad de ocupación. “Cuando haya un poco de demanda el precio se va a disparar por la faltante y no porque la gente se puede volcar a consumir más”, argumentó Morales.

Impacto de la invernada como herramienta de ahorro
En los últimos meses se vio como ganaderos y un sector que no pertenece al negocio se volcó por la compra de invernada. Este “boom ganadero” se originó principalmente al ser visto como una herramienta para no quedarse en pesos y descapitalizarse. 

Desde el Mercado de Ganado Rosario (Rosgan) señalaron que la invernada ha sido sin dudas la primera categoría en capturar a este boom de demanda en plena zafra de terneros. En este sentido, explicaron que forzó a una relación de compra-venta contra el gordo sumamente ajustada. 

El delegado de CAMyA remarcó que en plena zafra, históricamente, nunca un ternero valió más que el gordo. “Esto pasó porque empezó a ingresar dinero al negocio ganadero que no es del propio negocio”, sostuvo Morales.

Este contexto generó que el precio suba de forma importante y empiece a generar preocupación en el corto plazo en base a la capacidad de respuesta del consumo a medida que comience a volcarse esta mayor oferta, señaló el informe de Rosgan. Este mercado remarcó que hacia adelante puede haber un factor más angustiante, que es la descapitalización que generan esos procesos cuando, por circunstancias muchas veces ajenas al negocio, el sector termina trabajando a quebranto.

Morales, explicó que para que se acomode la situación, debe haber un aumento de la carne. “Entre una baja de la invernada y el aumento de la carne, esa brecha se salda y estaríamos tomando más oxígeno”, concluyó el delegado de CAMyA. 

Fuente: Agrofy News

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