¿De qué hablamos cuando hablamos de trigo HB4?

NOTICIAS 20 de octubre de 2020 Por REDACCIÓN
Pampa Gringa inicia una ronda de consultas para acercarnos, desde diferentes puntos de vista, a responder la pregunta. Dialogamos con el diputado nacional Fabio Quetglas, secretario de la Comisión de Agricultura y Ganadería de la cámara baja. En otro orden, el legislador mostró su preocupación por el proyecto presentado por Máximo Kirchner que estipula "sanciones muy severas a los titulares de los campos incendiados"  
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¿De qué hablamos cuando hablamos de trigo HB4? Pampa Gringa inicia una ronda de consultas para conocer, desde diferentes puntos de vista y al menos acercarnos un tanto a alguna respuesta. Hoy comenzamos con el diputado nacional Fabio Quetglas (UCR-Cambiemos. Buenos Aires), secretario de la Comisión de Agricultura y Ganadería de la cámara baja.


 La Tecnología HB4, el trigo transgénico tolerante a la sequía, abrió un nuevo debate. ¿Una nueva grieta? Están los que temen que esto complicará la comercialización de todo el cereal. Están los que les encuentran beneficios tanto en lo productivo como en el ambiental.  

En el debate aparecen los que proponen segregar, separar este trigo. ¿Será factible?  Se habla de contrato con identidad reservada….

En el debate entra otro tema: la investigación, la producción de conocimiento. Y se mezcla otro factor: el político: ¿Qué dice la dirigencia política al respecto? Traspasar esta nueva grieta implica una toma de decisión en serio. No para la tribuna.  

 Desde Pampa Gringa queremos aportar nuestro granito de arena con una serie de entrevistas que hoy comenzamos. Porque -como nos decía nuestro entrevistado- debe ser un debate con información. Cuestión fundamental para que se enriquezca con distintos matices desde la argumentación lógica y no desde la suposición intolerante.

 

“Lo primero que hay que subrayar es que hay un debate. Y para que sea enriquecedor, tiene que ser un debate informado y no basado en prejuicios, sin datos, sin aceptar visiones alternativas a la mía. Se debe buscar lo mejor en término comunitario” destacó Quetglas en primer lugar. Y analizó: “la economía del mundo, no sin dificultades, se encamina hacia una economía carbono neutro. Esto es por necesidades. Dentro de esto, existe un proceso de adaptación de muchas industrias. En esto, la biotecnología como soporte de la industria alimentaria, no es ajena-. Puede darnos respuestas y generar capacidades productivas que tiendan al cuidado del medioambiente”.

 

-En este contexto que describe, ¿qué papel juega el HB4?

-En términos científicos, es una enorme noticia:  un grupo de científicos argentinos produjo un evento de modificación genética de estas características y somos pioneros. Es decir, a nivel académico fue un golazo. Ahora bien. Esta investigación fue alentada por una empresa (Bioceres) que tiene sus objetivos. 

El trigo es el cereal más sembrado a nivel mundial (175 millones de hectáreas), existe un consolidado mercado mundial donde Argentina es un jugador importante.- La controversia se abre en qué pasaría en los mercados receptores de la harina argentina en el caso que Argentina produzca trigo en base a una semilla genéticamente modificada. Brasil exporta soja genéticamente modificada o utiliza en el proceso de panificación azúcar o aceite GM.

En términos científicos, es una enorme noticia:  un grupo de científicos argentinos produjo un evento de modificación genética de estas características y somos pioneros. Es decir, a nivel académico fue un golazo

-¿Los productos genéticamente modificados generan un perjuicio sanitario?  

-No hace falta posicionarse en ningún lado pero, científicamente, son los alimentos más controlados del mundo. Tienen un nivel de control muy alto. Existe la agenda sanitaria y la agenda ambiental. Producir más, con la misma cantidad de tierra y de agua, fomentar la eficiencia en términos ambientales, es parte del núcleo central de la agenda política del futuro. 

 

-¿Cuál es el papel que juega el productor como sujeto de toda esta discusión?

-Tenemos una enorme cantidad  de productores de trigo que -utilizo el término entre comillas- “timbean”: están en zonas donde llueven entre 600 y 700 mm. Este año muchos han perdido su cosecha. Para nosotros como argentinos no debería ser neutral que un productor de Carhué o al norte de Rafaela que puede llover menos pueda producir trigo con alguna tranquilidad

Producir más, con la misma cantidad de tierra y de agua, fomentar la eficiencia en términos ambientales, es parte del núcleo central de la agenda política del futuro.


-Pero desde el punto de vista de la comercialización, pueden existir ciertas barreras…

-Si somos serios y estamos dispuestos como país, como cadena y existe un requerimiento de segregación, de trazabilidad, Argentina debe hacer ese esfuerzo como lo hizo con otros productos

En síntesis, el HB4 nos pone en línea con este momento de cuidar el ambiente, nos muestra como país que, con todas nuestras dificultades, somos capaces de generar un hecho disruptivo de esta naturaleza, y nos obliga a gestionar mejor nuestros activos naturales y nuestras potencialidades. Tenemos que ir por el lado del desafío: superar esas dificultades antes que ir por el lado del bloqueo.

 

-¿La solución es la segregación?    

-La solución se construye con compromisos y dialogando. A la Argentina se le abre dos mercados: el de trigo y sus derivados por un lado y el de la semilla por otro. Seremos exportadores de conocimiento. Por eso es importante la gestión. Y si abortamos estos brotes con políticas inadecuadas: ¿por qué las empresas irían a invertir en procesos de investigación? Me gusta un país que exporte conocimiento, que genere mucho valor agregado y donde nuestros científicos puedan ganar bien. Hay que tener cuidado: el miedo nos puede impedir dar el paso para conseguir algo mejor. Acá entramos al mercado no sólo de un commodity, estamos hablando del mercado del conocimiento

Seremos exportadores de conocimiento. Por eso es importante la gestión. 

Sujeto a condicionalidad, Argentina autorizó luego de un proceso de una década aproximadamente de  investigaciones. Hay exigencias que deben cumplirse rigurosamente, hay estándares: si esta semilla es exitosa comercialmente, países que hoy no lo son, pasarán a ser productores de trigo

 

En síntesis, el HB4 nos pone en línea con este momento de cuidar el ambiente, nos muestra como país que, con todas nuestras dificultades, somos capaces de generar un hecho disruptivo de esta naturaleza, y nos obliga a gestionar mejor nuestros activos naturales y nuestras potencialidades. Tenemos que ir por el lado del desafío: superar esas dificultades antes que ir por el lado del bloqueo.

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El proyecto de Máximo Kirchner

En otro orden, lo que se viene en estos días en la Cámara será el debate por el proyecto presentado por el diputado Máximo Kirchner en relación a la prohibición del uso del suelo por 60 años en caso de incendios, sean éstos provocados o accidentales. “Esta ley quitará la posibilidad de obtener beneficios y hacer negocios agropecuarios o inmobiliarios a costa del ecocidio“ dicen desde el Frente de Todos.

La iniciativa apunta a prohibir la división, subdivisión, loteo, fraccionamiento o parcelamiento, total o parcial, o cualquier otro emprendimiento inmobiliario y la venta, concesión, división, subdivisión, loteo, fraccionamiento o parcelamiento, total o parcial, o cualquier otro emprendimiento inmobiliario de tierras fiscales.

 “El 95% de los incendios son intencionales, tenemos que perseguir a los responsables. Esta ley les quitará la posibilidad de obtener beneficios y hacer negocios agropecuarios o inmobiliarios a costa del ecocidio“, expresó Gabriela Cerruti, diputada nacional del FdT, en su cuenta de Twitter.

 Quetglas se mostró preocupado por esta iniciativa. Desde la comisión de Agricultura hay una estrecha vinculación y diálogo con Recursos Naturales y Ambiente, donde ingresó el proyecto señalado: “estoy muy preocupado por este proyecto de ley que tiene estado parlamentario y que estipula sanciones muy severas a los titulares de los campos incendiados”. Y explicó: “el mundo vive un cambio climático. El año pasado Australia vivió un incendio de más de 20 millones de hectáreas (Córdoba son 300 mil). Evidentemente, más allá de los descuidos, del mal manejo, de cuestiones culturales: sabemos que en muchos lugares durante mucho tiempo se han quemado la maleza. Igualmente, la recurrencia e intensidad de los incendios no obedecen a cuestiones humanas sino a ciclo climático. Frente a esto, la estrategia de un Estado es entrenamiento, equipamiento y tecnología. No es punición. Más estaciones meteorológicas, mejores cuerpos de bomberos, elementos  más sofisticados, mapeo satelital. Supongamos que comienza el fuego en mi campo y se expande al lote del vecino: ¿el Estado le prohibirá a ese vecino disponer por 30 años? ¿Tiene sentido? Esa perspectiva de que existe un malo. Hay como una fantasía que detrás de los incendios del Delta, de Córdoba hay una mano oscura. Llegará al recinto un proyecto que hará que irritar a un sector que no la está pasando bien

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