Argentina: con o sin Covid 19, hagamos galopar a Schumpeter por la pampa gringa.

EDITORIAL 22 de julio de 2020
Si a la Argentina, nuestro país, los gobernantes le dieran condiciones normales, podríamos producir de forma competitiva.
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Por Raúl Steffanazzi para PAMPA GRINGA
@BSteffanazzi


Pero para hacer eso, las decisiones simples tienen que hacer atractiva la inversión.  Así como vamos, un día para atrás otro para adelante, no hay inversores que confíen. Ni extranjeros, ni nacionales. Es un problema doméstico, no internacional. Hay una demanda enorme en  los países asiáticos y africanos, un nivel muy superior a nuestra capacidad de producción. Pero, el poncho no sólo no aparece, sino que siguen jugando con él a las escondidas.
Tenemos que ponernos a producir, pero primero debemos generar condiciones de producción. La tendencia social argentina es dejarnos llevar por sueños grandilocuentes, en lugar de planificar y cumplir el día a día. Sobre todo para generar confianza. Salir de la mentira histórica y remanida de fomentar las exportaciones y preocuparnos por las pymes. Lo primero -exportaciones- se dificulta con retenciones y cepos. Lo segundo -pymes- se vienen destruyendo todos los días.
Se debe entender de una vez por todas que producir alimentos es un privilegio de pocos. Pero también que no tener política activa para fomentarlo, es la tontería de siempre. Asia espera miles de toneladas de carne de cerdo, pollo, vaca. En el mismo sentido aguarda el mundo africano, ávido también de tecnologías. Solo por nombrar dos.


Mientras tanto, no sabemos cómo salir del laberinto de la cuarentena.
Repasando rápidamente las noticias y las opiniones, no podemos decir que estamos en una buena semana.
Reza un dicho: los errores de los médicos se cubren con tierra; los errores de los arquitectos, con plantas; y los errores de los políticos, con subsidios.
Junio está llegando a su fin y con él el segundo trimestre del año. Todavía no hay ninguna noticia que parezca indicar que el aislamiento social, preventivo y obligatorio está cerca de terminar, al menos para el AMBA. Por el contrario. 
El derrumbe de la actividad parece no tener piso. El INDEC informó esta semana que el Producto Bruto Interno cayó un -4.8%, en el primer trimestre del año respecto del previo y un -5.4% en la comparación interanual, cuando sólo los últimos 10 días de marzo se vieron afectados por el inicio de la cuarentena obligatoria. 
Estimaciones privadas dan cuenta de una contracción anual de la actividad de casi -20% en abril y nada parece indicar que en mayo puedan verse números mejores. 
Para tener una dimensión de las cifras, la caída del PBI del segundo trimestre superará la que sufrimos en el último semestre de 2001 y el primer trimestre de 2002. Estamos hablando de una reducción superior al -10% en un trimestre (en términos desestacionalizados), que dejaría el PBI de Argentina en el mismo nivel que tenía hace 14 años atrás (2006).
Mas allá de las contradictorias versiones, opiniones, dudas, debates, blabla y otras yerbas, lo que sí tienen todos en claro es que al país lo salvó -y mucho- la cosecha. El campo no se detuvo por la pandemia y le puso un freno al piso de la caída de la economía. 
Sólo este dato pone un poco de cordura. El país no tenía ni tiene espalda económico-financiera para pagar una cuarentena como la que estamos atravesando. Se están  generando pérdidas económicas y mucha destrucción en el aparato productivo. Parece que nunca se le ocurrió a Presidencia consultar, entre otros, a un conjunto de excelentes climatólogos como los que tenemos. Seguramente le hubieran dicho que el clima venia “lerdo” para entrarle al invierno y tal vez no se hubiera generado semejante parate de arrancada.
Claro. A los distraídos de siempre que fogonearon el error Vicentin, no se les ocurren estas consultas, porque huelen a campo, es decir a excedente rentario y mezquindad, guardados en silosbolsa.
Hablando del tema seguridad rural, la cosa no da para más.  Ayer por la tarde, 40 representantes de las cadenas agroindustriales se reunieron con los ministros de Seguridad; Sabina Frederic y de Agricultura, Ganadería y Pesca; Luis Basterra. El tema del encuentro: los últimos hechos de inseguridad que se han generado en establecimientos agropecuarios. Las entidades sectoriales y gremiales, solicitaban un posicionamiento de los gobiernos nacional y provinciales sobre la problemática.
Estuvieron presentes el ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez; el ministro de la Producción de Santa Fe, Daniel Costamagna; el ministro de Agricultura de Córdoba, Sergio Busso; el ministro de la Producción de Entre Ríos, Juan J. Bahilo y el presidente de la Bolsa de Cereales, José Martins. El presidente de la Bolsa destacó la conformación del espacio de diálogo y la predisposición de las autoridades para el análisis de la problemática, a la vez que resaltó que el alcance del daño es aún mayor en el actual contexto, porque se ataca también la producción de alimento.
La Ministra de Seguridad Frederic se comprometió a proponer que la problemática del delito relacionado con el sabotaje y robo de silobolsas sea tratado en las próximas semanas en el Consejo de Seguridad Interior.


Y si le ensillamos el morito a Schumpeter.
Schumpeter…¿quién es este prestigioso personaje de la economía mundial?
Joseph Schumpeter fue ministro de economía de su país, Austria, en los años 20. Una década más tarde se convirtió en profesor de Harvard. Allí desarrolló su teoría sobre la importancia vital del empresario y su papel en la innovación que determina el aumento y la disminución de la prosperidad. También, popularizó el concepto de destrucción creativa en el proceso de transformación que acompaña a las innovaciones.
Haciendo un esfuerzo por superar las limitadas miradas de quienes gobiernan y el contexto de cuarentena, podemos preguntar si Schumpeter se encuentra visitando la pampa gringa argentina ante la verdadera revolución biotecnológica que se viene dando. 
En la recorrida a puro caballo, Schumpeter diría: los ciclos de expansión de la economía se dan cuando se tiene un cluster tecnológico que opera como motor. Claramente en lo biológico parece que estamos asistiendo a ese fenómeno. Viendo el salto técnico que es la siembra directa, la siembra aérea, el uso de semillas biológicamente modificadas, el desarrollo de genética ganadera, en fin, la vía que quiera elegir; un modelo de agricultura por contrato; un esquema donde la producción láctea pega el salto. Teoría de la innovación; Schumpeter. 
Las economías regionales, más allá del ahogo que tienen en este momento, tienen una base estructural y productiva increíble respecto a 30-40 años atrás. 
Toda esta síntesis, es el actual sector agroindustrial que no paró durante la pandemia y que debe ser el gran motor de la salida de la crisis post cuarentena.
Pero con un rotundo cambio de estrategia política gubernamental. Salir de la vetusta idea de sacarle a uno para darles a otros. Porque el sector acompañado desde el Estado, está trabajando sobre estas tecnologías mencionadas y tantas más, para generar el excedente social que hará a ese modelo de desarrollo nuevo. Esta es una oportunidad que en Argentina se dio pocas veces. El resto de las economías mundiales demuestran que pegan estos saltos cuando se dan esas olas de cambio técnico. No es concentración, no es especulación, es inversión tecnológico-productiva y cambios en la matriz laboral con mayor grado de especialización, para aumentos de volúmenes y procesos industriales en el territorio.
Desensille el moro don Schumpeter; bienvenido a la Pampa Argentina.

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