EL CIERRE DEL AÑO EN EL QUE TODO CAMBIÓ (O NO TANTO) 

RELATOS 19 de diciembre de 2020 Por REDACCIÓN
La Sociedad Rural de San Justo hizo un balance del 2020 donde el productor pasó "de la espera y la sorpresa" a la "alerta e incertidumbre"
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 El año 2020 fue distinto a todos los vividos. No nos sorprenden las cuestiones políticas, económicas o climáticas que puedan presentarse, pero la novedad de la pandemia fue desencadenante de problemas mucho mayores a los ya conocidos.

 

Más allá de la capacidad de adaptación individual de las personas y del sector agropecuario en general, a las nuevas condiciones, quedaron en evidencia muchas situaciones que lastiman las posibilidades de desarrollo y progreso de nuestra sociedad.

 

La improvisación, las decisiones arbitrarias, sin conocimiento ni sentido común, sólo empeoraron una situación que naturalmente era difícil e impredecible. La imposibilidad de acceder a algunas provincias a producir o a algunas localidades para cumplir con el trabajo u otras necesidades sociales básicas, son una muestra de ello.

 

Este año, el primer semestre del sector agropecuario argentino transcurrió entre la sorpresa, la espera y el aprendizaje. Y durante el segundo semestre asistimos a una catarata de circunstancias y acciones que generan alerta e incertidumbre: aumentos de retenciones, ataques a la propiedad privada mediante rotura de silos e intrusión en predios, intervención arbitraria de empresas, impuesto a la riqueza, ley de manejo del fuego, entre muchas otras, fueron iniciativas impulsadas desde el poder y toleradas o amparadas desde ámbitos gubernamentales.

 

Más allá del breve recuento de esos hechos, no es una novedad que sucedan. El verdadero interrogante que debemos respondernos es por qué, como sociedad, reaccionamos de manera casi pasiva ante su ocurrencia. Nos hemos acostumbrado a sólo esbozar quejas o establecer denuncias, a peticionar cambios o modificaciones sabiendo que seremos ignorados, a esperar que las soluciones a nuestras necesidades provengan de otro lugar, de que otras personas decidan por nuestro bienestar.

Creemos que el rol de la dirigencia gremial, con el bagaje de su experiencia, debe transitar un camino de transformación, que promueva el desarrollo continuo, sobre la base del conocimiento, la infraestructura, la tecnología y el cuidado medioambiental. Que el acceso a los recursos sea posible y continuo, que la llegada a los mercados sea fluida y transparente, sin distorsiones. 

Esto sólo será posible si buscamos el consenso interno del sector, pero abriendo las instituciones, complementando sus visiones y su actividad y estimulando la participación de los nuevos actores, con su diversidad de miradas y expectativas sobre un mundo que deberán transitar como protagonistas. 

Y entendiendo que todo ese esfuerzo será exitoso si está centrado en satisfacer a quienes adquieren nuestros productos, y no en cubrir sólo nuestras necesidades y deseos.

El liderazgo que se pretende debe corresponderse con actitudes que superen las circunstancias y den respuestas reales hacia fuera y dentro del sector.

 

Los productores agropecuarios, los de hoy y los del futuro, tenemos que desarrollar conciencia de lo importante que es nuestra participación. Dejar que todo suceda es lo mismo que sembrar sin preparar la tierra, sin cuidar el desarrollo de malezas ni el ataque de insectos. La cosecha, en ese caso, será producto del azar. Y no hay margen para eso.

Asumir la necesidad del cambio y actuar en consecuencia hará que tengamos futuro como productores, tanto dentro como fuera de nuestros establecimientos.

Así como se aplican paquetes tecnológicos en la agricultura, se combinan con manejo en la ganadería, se utilizar genética adaptada a los ambientes y se diferencia el uso para el aprovechamiento de éstos últimos, se aseguran cultivos o comercializa a través de plataformas digitales con mercados a término, también es necesario que levantemos la mirada, prestemos atención al entorno y actuemos para modificar los factores que nos limitan. Y eso sólo es posible con compromiso, con participación, decisión y acción.

 

Es nuestro deseo que en 2021 y los años venideros, seamos capaces de abordar esos cambios. En lo personal, en los negocios y en la participación institucional. 

Y que la paz y los buenos augurios se conviertan en una realidad más luminosa y feliz para todos.

¡Felices Fiestas!.

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