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title: "Cae el stock ganadero: ¿preludio de un camino anunciado?"
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description: "De acuerdo a los datos de vacunación de SENASA, a marzo de 2020 el stock perdió casi un 2% de un año a otro. Esto equivale a más de 1 millón de cabezas. En pocas semanas más posiblemente dispongamos de los números oficiales de stock a fin de diciembre del año pasado."
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date_published: "2021-04-20T12:20:00-03:00"
date_modified: "2021-04-20T12:47:32-03:00"
author_name: "REDACCIÓN"
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category_name: "NOTICIAS"
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category_description: "Noticias agropecuarias,"
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# Cae el stock ganadero: ¿preludio de un camino anunciado?

![ganado-vacuno-hacienda](/download/multimedia.normal.bde5f5e50a5cc250.67616e61646f2d766163756e6f2d68616369656e64615f6e6f726d616c2e6a7067.jpg)

Los datos de la segunda vacunación contra la fiebre aftosa recientemente publicados por el Servicio  
Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) permiten confirmar -a modo provisional- un  
desenlace anunciado.  
Según los datos publicados, la segunda campaña de Vacunación Antiaftosa de 2020 ha registrado un total de  
12.448.439 terneros y terneras, unos 600.000 animales menos que los registrados en igual campana de 2019.  
Si bien estos no pueden tomarse como datos de stock cerrados, por tratarse de una vacunación que ocurre  
muy próxima a las pariciones -en especial este año dado el retraso generado por la seca-, la tendencia  
anticipa lo que posteriormente podrá conocerse en el conteo de destetes en marzo de 2021. No obstante, así  
como el número podría estar subestimando aquellos terneros nacidos con posterioridad a la vacunación o  
muy próximos ella, también debemos considerar que, durante esta temporada primavera/verano, el impacto  
de la seca en vastas regiones ganaderas podría haber incrementado los índices de mortandad de terneros  
en lactancia, y posiblemente en una mayor proporción que el desvío anterior. Por lo tanto, este número podría  
considerarse una hipótesis de mínima respecto de lo que finalmente se conocerá como corte de stock al  
31 de diciembre de 2020 o incluso, tras el cierre de la primera campaña de vacunación de 2021.

![1](http://pampagringa.com.ar/download/multimedia.miniatura.b2456e43ef92676e.315f6d696e6961747572612e6a7067.jpg)

En el caso de novillos y novillitos, ambas categorías de machos, en conjunto, registran un retroceso de  
aproximadamente 190.000 cabezas de una vacunación a la otra. Sin embargo, mientras que para los novillitos  
(5.314.702 cabezas) la baja del último año representa una caída de unos 88.000 animales -siendo la primera  
de los últimos 5 años-, en el caso de los novillos la caída del último ciclo alcanzaría a unos 104.000 animales,  
pero es la 16ta. caída anual consecutiva que acumula un faltante de más de 3,7 millones de cabezas, al pasar  
de 6.359.587 cabezas en 2004 a los 2.638.124 actuales, esto siempre basándonos en los datos de vacunación de  
la segunda campaña de cada año.

![2](http://pampagringa.com.ar/download/multimedia.miniatura.831b7be73e75b427.325f6d696e6961747572612e6a7067.jpg)

Algo similar sucede con las vaquillonas, aunque la caída sostenida en esta categoría se reduce a los  
últimos 4 años, al pasar de 8.342.452 registradas en la segunda vacunación de 2016 a 7.952.826 actuales, lo  
que representa una pérdida de casi 390.000 vaquillonas de las cuales más del 50% se produjo durante el último  
ciclo. El impacto que genera una caída en esta categoría, a diferencia de los machos, tiene un doble efecto dado  
que, además de restringir la oferta con destino a faena, reduce a su vez la oferta de vientres para reposición,  
algo que ineludiblemente impactará en la posibilidad de recomposición de las categorías anteriores.

![3](http://pampagringa.com.ar/download/multimedia.miniatura.958de5331e96bb7c.335f6d696e6961747572612e6a7067.jpg)

En concreto, lo que hasta el año pasado veníamos analizando como un desbalance por presión de  
demanda, hoy vemos que el platillo de la oferta también comienza a tener una fuerza propia que  
presiona hacia abajo, generando mayor tensión en la relación.  
Una oferta estructuralmente más baja por efecto de una elevada extracción de hembras en los últimos  
años, efectos de una de las secas más severas de las últimas décadas y un perfil de producción que -a pesar  
de ligeras mejoras- aun no logra aumentar de manera sostenida los kilos arribados a faena, representan un  
combo que nos conduce a este desenlace. De acuerdo a los datos de vacunación a marzo de 2020 recientemente  
publicados, sabemos que el stock total perdió casi un 2% de un año a otro. Esto equivale a más de 1 millón  
de cabezas, al pasar de un total de 53.945.808 vacunos registrados a marzo de 2019 a 52.910.804, a marzo de  
2020.  
En pocas semanas más posiblemente dispongamos de los números oficiales de stock a fin de diciembre del  
año pasado. Todo pareciera indicar que las categorías mayores, en especial las vacas, también podrían sufrir  
un fuerte revés en este conteo. A diciembre de 2019, los datos de stock para esta categoría revelaban un faltante  
de 560.000 vacas en producción, algo que -acrecentado a su vez por la seca- claramente se está viendo reflejado  
en la actual zafra. Resulta difícil estimar un número certero para esta categoría, no sólo por la incidencia  
que pudo haber tenido el factor climático en cuanto a la mortandad de vacas, sino también por el porcentaje  
de retención y reposición de vaquillonas que se pudo haber dado durante el año pasado, en pleno quiebre de  
fase del ciclo ganadero.  
Sin embargo, sabemos fehacientemente que durante el 2020 se enviaron a faena unas 280.000 vacas menos  
que durante el 2019, algo que -a priori- podría indicar un indicio de moderación en la tasa de extracción de  
la categoría. No obstante, los datos de faena del primer trimestre de 2021, vuelven a revelar un incremento  
en la matanza del 4,5% en relación a lo registrado un año atrás. Debemos estar atentos a la evolución de este  
indicador, procurando que la presión de demanda esperada pueda ser abastecida de manera genuina con  
una mayor producción lograda a partir de categorías menores, evitando una extracción excesiva de hembras  
productivas, cuyo efecto indefectiblemente se ve reflejado en los próximos ciclos.

**FUENTE: ROSGAN**

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