¿CADA VEZ MÁS CERCA DE UNA CHANCHINA?

RELATOS 02 de agosto de 2020 Por REDACCIÓN
¿Y sí le damos una vuelta de tuerca y cambiamos la perspectiva al tema? ¿Podemos hacer cerdo desde Argentina, por argentinos? ¿Podemos hacerlo poniendo delante del carro la gente del lugar, los productores, los jóvenes profesionales del terruño? ¿Podemos hacerlo de manera sustentable, respetando el medio ambiente? La respuesta parecería ser positiva. Carlos Heredia nos cuenta el desarrollo de un proyecto al sur de Santa Fe a través de un Centro Logístico Aduanero Industrial. Conocimiento para la región, tecnología, valor agregado en origen, energías renovables.
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 “Chanchina”. De esta manera llaman algunos al proyecto (bastante avanzado parecería) que impulsan desde Cancillería del Gobierno Nacional a través del cual posibilitaría inversiones de capitales chinos en nuestro país en el sector porcino. Hablan de 27 mil millones  de dólares en el próximo lustro. Resulta tentador y sugerente… pero a la vez muy peligroso. Ya lo dijimos días atrás en ARGENTINA CONDICIONADA POR LA CRISIS…HUELE FEO EL CHANCHO (link).

Las oportunidades genuinas y propias de crecimiento están. Las herramientas, la materia gris, el conocimiento.  Sólo hace falta tener esa decisión política para concretarlas Decidir salir de ese esquema de pensamiento “vivimos en el fondo del mundo. Es lo que nos tocó…” y llorar por ese destino como si fuera producto de algo sobrenatural…

 

LA GRIPE PORCINA AFRICANA

Existen datos de la realidad que son ciertos y concretos. China perdió, según calculó el USDA, 18 millones de toneladas de carne de cerdo como consecuencia de la Gripe Porcina Africana de fines de 2018. Una demanda que no cubre la oferta. Allí aparece Argentina y el interés publicitado para desembolsar 27.000 millones de dólares en los próximos años para la producción de cerdos en nuestro país. Se habla de 20.000 millones de dólares anuales en exportaciones y de producir 100 millones de cerdos en un período que va desde los 5 a los 8 años. Hoy -vale recordar- producimos 6 millones.

 

CLAI

En ese contexto, resulta interesante escuchar propuestas de quienes trabajan sobre la temática del desarrollo de proyectos y, específicamente en la producción de cerdos. Con otra perspectiva. Con una visión integral y desde hace años. Es el caso de Carlos Heredia que desarrolló un proyecto para el sur de la provincia de Santa Fe. Más precisamente en lo que se llamó alguna vez la Capital Nacional del Cerdo: la zona de Chañar Ladeado.

Hace 4 años, desarrollaron un proyecto denominado CLAI: Centro Logístico Aduanero Industrial. En ese momento, comienzos del gobierno de Mauricio Macri, estaban las expectativas de que podría funcionar. O que se podría tener apoyo desde las políticas públicas. Pero, en definitiva, esto no sucedió.  

¿En qué consiste el CLAI? Pues bien, Heredia lo resume: “Argentina tiene que exportar muchísimo más. Pero hay una realidad: los campos están vacíos. ¿Por qué?  Los hijos del productor se van a estudiar a la ciudad. Vieron a sus padres despertarse a la madrugada y terminar la labor a la noche. Los vieron pagando impuestos exorbitantes. Comprando insumos importados con un dólar carísimo y vendiendo la producción a precio dólar muy inferior. No hay nadie que apoye esa tarea. Y el chico qué dice entonces: me recibo de abogado y me quedo en la ciudad”. A esto se le suma otra realidad que resume Heredia. En los 90 sonó el “ramal que para, ramal que cierra”. Y quedó en los pueblos y pequeñas ciudades el tendal de hombres y mujeres en la desesperanza. Sus hijos partieron a las ciudades a buscar nuevos horizontes. Que muchas -muchísimas veces- no fueron promisorios.

 

GENERACIÓN DE CÉLULAS EN ECONOMÍAS REGIONALES

Para contrarrestar esa realidad que se vive en cada localidad de nuestra extensa pampa gringa (en menor o mayor medida), la propuesta de Heredia es concretar la “generación de células en economías regionales totalmente cerradas. Que contengan: Parque Industrial, Aduana, Zona Franca, Senasa, Inta, Inti, bomberos, médicos y -fundamental- que esté al lado del ferrocarril”. Es decir, se buscan espacios integrales. Desarrollo de economía regional teniendo a los productores como protagonistas.

Heredia cuenta: “nuestros clientes están en Emiratos Árabes, Japón, China, Corea del Sur, Tailandia y Europea. Estamos dispuestos a pasarle los pedidos a cada zona productiva para que ellos envíen” lo que hacen en su lugar. Y brindaba un dato: “estamos recibiendo diez veces más pedidos que los que atendíamos en noviembre pasado. Italia pide legumbres, pero nos piden cerdo, cabritos, vacuno, alfalfa, semilla de algodón. Hay una especie de bajón general en el mundo producto de la pandemia. Sólo en Argentina no paró el campo”

 “Nuestra idea es llevar una caja a esos lugares. Es decir, que los productores entren a esa caja con el producto que realizan y que salgan con una lata, un contenedor o un paquete…” Valor Agregado en Origen que le dicen. “Y que no paren en ningún lado: que esa lata vaya directamente al puerto o a un gran mercado”.

En la propuesta cabe también la posibilidad de que los productores se unan y metan en esa caja su “propia” industria. Un frigorífico para las carnes, por ejemplo. Heredia resalta el concepto: “debemos abandonar esa visión en la cual impera el concepto que lo mío es lo mejor, que lo del vecino no sirve. Deben juntarse y ver la manera que entre los dos realicen algo mejor. En el mundo, lo que vale concretamente es la calidad del producto”  

 

UN CONCEPTO INTEGRAL

En el CLAI se entremezclan componentes sumamente interesantes, más allá de los que su propia denominación abarca: Centro Logístico Aduanero Industrial. Entran a jugar factores que forman parte de una concepción integral de negocio. Y así, lo ambiental, la sustentabilidad, el conocimiento, la información, la tecnología son conceptos que pasan a formar irremplazables de un todo.   

En el CLAI se puede formar un centro de negocios: ”Si en el lugar se produce legumbres, es importante conocer qué tipologías se consume en el mundo, cuáles son los países con mayor demanda, cómo se consumen. Todo en tiempo real” explicaba Heredia.

Un parque industrial necesita todos los servicios. Incluso energía. Y la idea es la generación de su propia energía: “Argentina tiene la energía más cara del mundo. Con nuestro sistema es posible generar agua potable, coque (industria metalúrgica), ceniza gris (fortalece el cemento), negra (pavimento), biodiesel. Sin emanaciones de dióxido de carbono, metano. Podemos conseguir un camión eléctrico que una el campo con el CLAI.  La Aduana tendrá un precinto electrónico, con todo lo que implica hoy en las aduanas del mundo” enumeraba. Y más: “Nuestro ingeniero es especialista en inteligencia artificial. Se podrá capacitar a universitarios en el tema con cursos con no más de tres meses de duración. Brindar elementos y posibilidad de desarrollo profesional. Debemos evitar ese síndrome tan violento que se llama desarraigo. La idea es que estos núcleos puedan absorber jóvenes profesionales en sus lugares”

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DE SANTA FE A CHINA

EL grupo de Heredia se relaciona con 26 empresas chinas de diferentes rubros que buscan productos argentinos. Uno de ellos es el cerdo. Cuando ocurrió lo de la Gripe Porcina y la elevadísima mortandad de cerdos, existía la ecuación: “para recuperar la producción para el consumo interno, llevaría 7 años y hasta 4 años más para recuperar el mercado internacional que tenían ellos. Nuestra respuesta: armemos un frigorífico, lo sumamos al proyecto de la zona de Chañar.  Como es un lugar con poca agua, tenemos una planta de tratamiento de efluentes para que el agua circule siempre y la utilice el frigorífico”. La idea fue comenzar con el procesamiento de 1000 cerdos por día. En Caseros y General López se concentra la mayor cantidad de cerdos de Santa Fe, provincia con alrededor de 700 productores porcinos. “podemos hacer un cerdo con un 90% de carne. En esos momentos nos contactamos con mucha gente”. Y aquí viene, la aplicación de tecnología y conocimiento que está. Que existe en la Argentina. Sólo hace falta articular: “Un argentino hace un probiótico que impide la mortandad de los cachorros, que produce en menos tiempo la misma cantidad de carne necesaria. Hicimos el proyecto del frigorífico con otro especialista argentino. La propuesta la enviamos a China y la idea es que nos den la llave de la puerta y que entremos con lo que nosotros empecemos a producir”.

 

¿UN DESASTRE AMBIENTAL?

Es decir, un concepto bastante diferente a las “megafactorías o megagranjas”. Allá “no están muy preocupados por la preservación del medio ambiente. Ellos tienen 74 ríos, de los cuales 54 están inertes. Va a producirse un desastre ambiental. Pueden venir con 27 mil millones de dólares -me parece una cifra escandalosa- e inundar la Argentina con su lógica. No sabemos cómo vienen: la granja con la madre, los obreros, los alimentos, la chapa, el piso… ¿quién dijo que no? ¿quién dijo que sÍ? no podemos abrir la puerta” de esta manera: ¿Argentina está en condiciones de imponer condiciones? ¿la condición es que haya un socio argentino?: ¿quién será el socio argentino?  Todo esto profundiza más la grieta. No hay nada claro” sentenció: “¿qué pasará con los 700 productores de Santa Fe? ¿Y de Córdoba, en Monte Maíz?”

Preguntas que sin dudas necesitan respuestas claras y coherentes

 

SEGUIREMOS ADELANTE: UNA IDEA CLARA

Aún así, Heredia resaltó que “de todas formas nosotros seguiremos adelante. Intentaríamos hacer el frigorífico con capitales argentinos. Desde China nos pueden mandar el frío. O no, depende el precio. Es decir: la idea es que nos manden dinero para poner en las granjas argentinas. Y que cada productor empiece con planes: los 700 santafesinos pueden duplicar hasta cuadriplicar. Les podemos decir a los chinos: tranquilos, nosotros les mandamos la carne que necesitan”. Según las proyecciones, “el frigorífico sería capaz de crecer de a mil cerdos bimestralmente”

“Lo más importante son los productores en nuestro país. No hay país en el mundo que tenga 10 metros de humus bajo tierra. Es el potencial que tenemos. Y es una pena que los productores no se junten” destacó Heredia.

Por último, resumió en dos frases ese contraste de ideas: “En definitiva, estamos cada vez peor. Y nadie se ocupa de brindar ideas claras. Para mí, la nuestra es una idea clara: el productor no gana lo que debe ganar: gana el que maneja el camión, el intermediario, la fábrica, el comercio.. al productor le debe quedar siempre una parte para reinvertir y seguir creciendo”

Entonces, volvamos al principio. Parece que sería posible encontrarle una vueltita de tuerca. Lo cierto es saber hasta dónde los que tienen las llaves, las herramientas, están dispuestos a darle una vueltita de rosca. Poniendo adelante del carro lo que hay poner. Y dándole de comer al chancho lo necesario: conocimiento, energía renovable, logística, infraestructura, valor agregado en origen, sustentabilidad y compromiso. De todo esto ingredientes, hay en esta Pampa Gringa. De esto último, nos sobra. Y con creces.

¿Serán estos gringos nuevos capaces de poner en marcha nuevamente al motor que prendieron sus padres y abuelos?

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